El monasterio de "El Escorial" es sin lugar a dudas uno de los monumentos más importantes de la arquitectura española y está considerado la octava maravilla del mundo.

La madera de pino fue la que en mayor cantidad se utilizó en la edificación de el Monasterio y en usos muy distintos: Suelos, cubiertas, pieceros para ventanas y puertas e incluso partes estructurales de la sillería del coro y las librerías para la biblioteca, todo ello sin contar las cabañas y talleres donde se recogían y trabajaban los obreros y los canales que llevaban el agua hasta la fábrica, así como para andamios, cimbras y otros destajos.

En cuanto a la madera procedente de los montes de Cuenca se ha de tener en cuenta en primer lugar la razón por la que se califica de "no desacomodados" a los pinares de Cuenca a pesar de encontrarse a una distancia de 150 Km. del Real Sitio. El transporte fluvial: en aquella época era habitual aprovecharse de esta vía natural para el transporte de la madera y de otros comercios que lo permitieran. De hecho en Aranjuez existía un almacén que acumulaba la madera que provenía de Cuenca, Sierra Molina y Alhóndiga; y desde allí se continuaba el camino en carreteras.

Por eso se cree que las vigas del Aposento Real "de prestado" probablemente proceden de Cuenca y de Sierra Molina ya que las cuentas generales de la obra de 1565 mencionan envios de madera desde Aranjuez a El Escorial. Por otra parte, como siempre, el parecer del Rey tiene una importancia decisiva y en 1566 también tomó parte en la elección de la madera más idónea para su Aposento "de prestado" de manera que decidió esperar para poder comprobar por sí mismo la calidad del pino de Cuenca antes de utilizar vigas de Cebreros(Ávila), porque a pesar de estar ya labradas, en su opinión no debían ser de gran calidad.
Las piezas largas y gruesas que se utilizaron en el enmaderamiento de las cubiertas de los Claustros menores y de la iglesia "de prestado" procedían de los montes de Cuenca, por la facilidad que presentaba su transporte a pesar de las dimensiones elevadas y de la gran distancia existente. Lo mismo ocurre con la mayor parte de las maderas que se sacaron de los montes de Poveda, Sierra Molina y Alhóndiga.
En el caso de la madera que llegaba desde los pinares de Cuenca, se observa una especial predilección e inclinación de todos a la hora de elgirla y utilizarla a pesar de que los caminos entre Aranjuez y el Escorial en invierno se volvían difíciles de practicar y de que no había suficientes carretas que hicieran dicho recorrido. De hecho, hemos visto la comparación de maderas de otras procedencias con la que viene de los pinares de Cuenca es muy habitual, lo que evidencia la fama que ya por entonces tenía esta madera destinada a la construcción.